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Egipto

El apasionante mundo de los jeroglíficos

piedra roseta

En agosto de 1799 en Rosetta. Bouchard, desentierra en este ciudad una piedra cubierta de inscripciones. Aunque fué incapaz de descifrar los textos que contenían un decreto redactado por los sacerdotes en honor al rey Ptolomeo V, datado en el año 196 a.C, los eruditos constataron la presencia de tres antíguos sistemas de escritura; el griego, el demótico y el jeroglífico.

Inmediatamente surgió la pregunta....

¿Se trataba del mismo texto redactado en tres escrituras diferentes?, es decir, ¿se estaba ante la traducción griega de un texto escrito en jeroglíficos? ¿Al final se podría encontrar la clave para descifrar los jeroglíficos?

Según los antiguos en ellos se encontraban los secretos de los sacerdotes.

Bouchard, no fué capaz de leer la "piedra de Rosetta". No obstante, Francia acababa de descubrir el eslabón perdido, y todas las esperanzas estaban permitidas.

La alegría duró poco tiempo pues Bonaparte abandonó a sus hombres y la expedición terminó en desastre.

Los británicos aprovecharon la ocasión para apoderarse de egipto... y de la piedra de Rosetta, que fue trasladada a Londres, al Museo Británico, donde sigue estando, acompañada de la siguiente inscripción:

conquered by the British Armies

<<Conquistada por los ejércitos británicos>>

Gracias a la piedra de Rosetta se desbordó la imaginación de algunos eruditos. Entre los más notables destacó un francés, Jean-Francois Champollion.

Nació en 23 de diciembre de 1790. Hombre predestinado, trabajador incansable, dedicó su vida entera en encontrar la clave de la lectura de los jeroglíficos y resucitarlos.

París, 14 de septiembre de 1822.
El hermano de Champollin trabaja en su despacho. De repente se abre la puerta.
Jean-Francois Champollion, completamente exaltado, no tiene tiempo para explicarse. Grita: "!Lo tengo!" y se desmaya.

Antes de Champollion, había dos grandes teorías. Según la primera, los jeroglíficos no eran ni sonidos ni letras como los de nuestro alfabeto sino símbolos e imágenes. La segunda teoría dice que cada jeroglífico es un sonido o una letra.

Tomadas aisladamente ninguna de las dos teorías era correcta; había que unirlas y superarlas. Es lo que viene a decir Champollion.

"Es un sistema complejo, una escritura a la vez imaginativa, simbólica y fonética en un mismo texto, en una misma frase, casi diría en una misma palabra".

Champollion resucitó una sabiduría y una civilización inmensas.

Gracias a este genio recuperamos el Egipto faraónico, sin él hubiese desaparecido por completo.