La interpretación de los sueños Fue Sigmund Freud quien descubrió la importancia que tienen los sueños para conocer la personalidad de los seres humanos. Una novedad que originó un escándalo en la Viena del siglo pasado, aunque ya se habían escuchado teorías muy audaces. Pensemos que la Medicina clásica consideraba que los sueños eran la consecuencia de un malestar físico y, en el mejor de los casos, la evidencia de un caos mental imposible de descifrar. Siempre se había tachado de charlatanes a todos aquellos que pretendieron hablar de la "lógica de los sueños". La novelística romántica venía utilizando el recurso de los sueños como un elemento pasional o de adivinación por lo que se consideraba esto como una fantasía literaria que jamás podría tener una validez científica. Freud llegó más lejos al ordenar los sueños en una
especie de Catálogo de Símbolos, para demostrar que todas las emociones
y pasiones reprimidas aparecen inevitablemente en la mente de los seres
humanos cuando se metan en la cama y cierran los ojos. A partir de este
momento crucial se origina un universo onírico que da vida al inconsciente.
Esta fue la base del psicoanálisis, que se cuidaron de ampliar Carl Jumg,
Adler, Karen Horney y Newman. No hace falta llegar a la locura para pedir consejo a un psiquiatra o a un psicoanalista. Esta costumbre que parece tan generalizada entre los norteamericanos, como podemos ver en el cine, supone un alto nivel cualitativo propio de las modernas civilizaciones. Las dudas psíquicas conviene dialogarlas con el científico que sabe escuchar y encontrar soluciones; aislarse en una soledad tozuda supone todo un error. Claro que no pretendemos asustar a nadie. Sólo hacemos
referencia a una cuestión muy interesante y curiosa, que cumple algo más
que un simple pasatiempo. |